Albert Sagarra: “Muchos que compraron coches híbridos enchufables luego se arrepienten de no haber ido directamente al eléctrico tras ver el ahorro del kilovatio frente a la gasolina»

Hace una década, la movilidad eléctrica parecía una promesa futurista o un experimento de laboratorio. Hoy, pese a los prejuicios heredados, los mitos sobre baterías que se agotan abruptamente y una infraestructura de carga que no siempre responde adecuadamente, el conductor común aún duda al momento de dar el salto definitivo al coche eléctrico.

Albert Sagarra: “Muchos que compraron coches híbridos enchufables luego se arrepienten de no haber ido directamente al eléctrico tras ver el ahorro del kilovatio frente a la gasolina»

Para clarificar esta transición sin caer en alarmismos ni idealizaciones, La Vanguardia entrevistó a Albert Sagarra, delegado en Barcelona y Cataluña de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE).

Con casi una década de experiencia manejando sin una sola gota de gasolina, Sagarra desmonta falsos temores, critica la falta de apoyo administrativo y asegura que, a pesar de los obstáculos, la revolución de la movilidad eléctrica ya es imparable.

**“Se perciben los valores diferenciales: moverte sin contaminar, sin vibraciones, sin ruido, con una conducción tranquila pero con potencia”**

– Este 9 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Vehículo Eléctrico. Mirando hacia atrás, ¿estamos en el inicio de la revolución o a mitad de camino?

– Creo que ya estamos al principio de la revolución real. La gente empieza a valorar las ventajas y a entender que los inconvenientes, como la falta de infraestructura o el miedo a quedarse sin batería, se van disipando. Se perciben claramente los beneficios: moverse sin contaminar, sin vibraciones ni ruido, con una conducción tranquila y potente. Esto se refleja en las estadísticas de matriculaciones.

– Si tuviera que convencer en un minuto a un conductor escéptico, ¿cuál sería su argumento más contundente?

– ¡Que lo pruebe! Probar la aceleración, el confort, la ausencia total de ruido y vibraciones es un argumento irrefutable. Nadie que haya probado un eléctrico habla mal de él.

– A pesar de la llegada masiva de nuevos modelos, las ventas no crecen al ritmo esperado. ¿Falla el producto, el precio, la infraestructura o el relato?

– Existe un relato muy negativo promovido por personas que desconocen el tema. Argumentan cosas como “me gusta el sonido de un motor diésel”, pero al analizar el uso diario, las ventajas son evidentes. ¿Qué vehículo térmico puedes recargar en tu garaje mientras duermes? En un eléctrico es muy sencillo: cargas por la noche y una familia media, que recorre entre 12.000 y 14.000 kilómetros al año, puede recorrer 100 km por apenas dos euros. El impacto en la economía doméstica es enorme.

– ¿La llamada “ansiedad por la autonomía” sigue siendo un miedo real o un fantasma del pasado?

– Es totalmente un mito. Los detractores parecen pensar que todos hacen viajes de 1.000 kilómetros sin parar, lo cual no es habitual. Actualmente, los eléctricos ofrecen autonomías reales de 400 a 500 kilómetros. En viajes largos, se hacen paradas de unos 15 minutos para descansar, tomar un café o ir al baño, tiempo suficiente para una recarga rápida. Para el uso diario, basta cargar una vez por semana en casa o en el trabajo, a menudo de forma gratuita.

– Desde la AUVE son críticos con la infraestructura pública. ¿Cuál es el mayor problema para un usuario en Cataluña?

– La falta de mantenimiento de la red municipal. Si roban un cable o un punto de carga falla, pueden pasar meses sin que se repare. En cambio, los operadores privados suelen resolver incidencias al instante gracias a conexiones bidireccionales. Además, la burocracia para legalizar puntos de carga o ampliar la potencia contratada es desesperante. Al cruzar a Francia o Portugal, la diferencia es abismal: hay puntos de carga por doquier y bien señalizados. En la autopista AP-7, que recorre más de 1.300 kilómetros del litoral mediterráneo español, ni siquiera se ven puntos de carga si no se sale de la vía.

– ¿Es realmente fácil viajar hoy en día por España con un coche eléctrico?

– Sí, es posible. Los navegadores y aplicaciones en tiempo real indican si un punto de carga está libre u ocupado. Admiro a los miles de turistas holandeses, franceses y alemanes que recorren toda la península sin problemas, a pesar de la poca visibilidad de la infraestructura en comparación con otros países europeos.

– Se dice que el vehículo eléctrico es un privilegio para personas con altos ingresos. ¿Sigue siendo una crítica justa?

– Hace años quizá sí, pero hoy no. Hay modelos eléctricos que cuestan lo mismo que sus equivalentes térmicos, como el Tesla Model 3 o Model Y, que están por debajo de los 30.000 euros con ayudas, una oferta imbatible por prestaciones. También hay opciones por menos de 20.000 euros, como el Dacia Spring cercano a los 18.000. La oferta en gamas medias y bajas se ha multiplicado.

– ¿Cómo ven la irrupción masiva de las marcas chinas? ¿Es una amenaza u oportunidad?

– Para el consumidor es una clara oportunidad. Han generado competencia, diversificado el mercado y obligado a ajustar precios y mejorar equipamientos. Ofrecen grandes prestaciones a precios razonables, lo cual amplía las opciones para los usuarios.

– Muchos conductores prefieren dar el paso intermedio con un híbrido enchufable. ¿Es una buena puerta de entrada o puede retrasar la transición?

– Es una puerta de entrada, pero a menudo equivocada. En AUVE vemos que muchos compradores de híbridos enchufables luego se arrepienten de no haber ido directamente al cien por ciento eléctrico, al comprobar el ahorro que representa el kilovatio frente a la gasolina. Muchos dimensionan

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